Urgencia Alimentaria - Alianza Solidaria

Como para todos, para Alianza Solidaria 2020 ha estado condicionado por la pandemia del Coronavirus. De la noche a la mañana cambió la situación y todo el trabajo que se había planificado se vio interrumpido y tuvimos que reorganizarnos para dar respuesta a los nuevos desafíos que la nueva realidad nos planteaba cada día. Pero antes de continuar explicando cómo fue la respuesta dada en cada programa queremos dejar constancia de la bendición de Dios en todo momento. Como siempre, no damos crédito a todo lo que ha podido llevarse a cabo porque, mirando sólo los recursos a nuestro alcance, no hubiéramos podido hacerlo sin Su ayuda, Su fortaleza, Su dirección y Su sostenimiento. ¡A Dios sea la gloria! Y aunque a través de las NL hemos estado informando de lo que iba aconteciendo, vamos a hacer un resumen de lo acontecido. 

 

Alianza Solidaria 1El primer problema al que tuvimos que dar respuesta fue a la URGENCIA ALIMENTARIA. El confinamiento abocó al hambre a la población vulnerable con la que trabajamos en todos los programas. Y en cada uno de ellos (Moisés, Turmanyé, Alimentación, Esperanza para Haití y Refugiados) se respondió preparando cestas de alimentos que se repartieron periódicamente mientras esta situación ha permanecido. En algunos países, hasta siete meses.

 MOISÉS. Tanto en Colombia como en Perú, donde tenemos el 90% de nuestros proyectos de apadrinamiento, el confinamiento ha sido muy extenso. Casi 7 meses en los que los niños no han podido salir de casa. Las escuelas se cerraron en marzo, y han permanecido cerradas todo el curso escolar que empieza en febrero y termina en diciembre. Y, como aquí, la enseñanza pasó bruscamente de ser presencial a ser virtual. 

Gracias al esfuerzo realizado en los últimos años dotando de algunos ordenadores, los colegios han podido acceder a las plataformas educativas que los gobiernos han habilitado. Pero el problema principal ha surgido con los niños. Nuestros niños apadrinados no disponen de dispositivos en los que recibir ese tipo de educación. Con ellos se ha procurado continuar la enseñanza imprimiéndoles las clases y orientándoles a través del teléfono. 

Un aspecto positivo que ha tenido la pandemia es que nos ha obligado a probar otras maneras de comunicación niño/padrino que han sido muy bien acogidas. 

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En TURMANYÉ los niños han estado encerrados en la Casa-Hogar, siete meses. Ha sido todo un reto para los cuidadores. Se ha tenido que reforzar la plantilla para ayudar a todos los niños con las tareas escolares. Afortunadamente, nadie de la Casa-Hogar enfermó. 

Programas como Chicos de la Calle o Profamilia suspendieron su actividad por las limitaciones a la movilidad impuestas y sólo pudieron hacer llamadas de seguimiento. 

ALIMENTACIÓN. En Venezuela, país ya en urgencia alimentaria antes de la pandemia, la situación ha sido crítica. Esto nos obligó a acelerar un proyecto que veníamos madurando el último año. Poner en marcha huertos familiares, es el Proyecto Sembrando huertos, Cosechando vidas, con el fin de que las familias puedan autoabastecerse y hacerlo también con su comunidad. 

 En REFUGIADOS la respuesta fue impresionante. Las mujeres del Taller de Confección se pusieron manos a la obra e hicieron más de 2.000 mascarillas, las primeras semanas. Las clases se cerraron, pero el Taller de Carpintería elaboró una especie de cabina para cada pupitre, de forma que cuando se reabrieran las clases, los niños pudieran estudiar con seguridad. 

Alianza Solidaria 3EMERGENCIAS. En medio de la pandemia y de una situación sociopolítica complicada, Beirut sufrió una explosión que arrasó una parte importante de la ciudad. Inmediatamente se acudió con alimentos, agua, y posteriormente ayudando a reparar casas haciéndolas habitables. 

PRINCIPALES PROYECTOS PARA 2021 

En cuanto a dónde queremos poner el foco en 2021 señalaría 3 objetivos principales: 

1. Continuar con nuestra dinámica de Gestión de Calidad y adaptación a las nuevas circunstancias. 

2. Que no se tenga que optar entre educación o comida. Dada la precaria situación económica de las familias, nos preocupa que decidan sacar a los niños de la escuela para introducirlos en el mercado laboral informal con el fin de que ayuden a traer comida a casa. Si estos niños salen ahora del sistema educativo, aunque la situación se normalice dentro de un par de años, ya no volverán, perpetuando en sus vidas la situación de pobreza crónica que viven sus familias. 

3. Ser de ayuda en la situación de urgencia alimentaria que se ha visto agravada por la pandemia. Es más que urgente que tomemos conciencia de lo importante que es dotar de recursos al Programa de Alimentación para poder reabrir los comedores en Venezuela y extender el proyecto de Huertos familiares a otras comunidades venezolanas. 

Ejemplo del impacto de nuestro trabajo 

Elsa, venezolana, tiene 3 niños pequeños. Su marido abandonó el país con el fin de buscar oportunidades laborales en otro lugar y desde entonces no ha vuelto a saber más de él. Ella ha ido mal sosteniendo la familia haciendo algo aquí o allá. La pandemia ha agravado esta situación porque las familias que la solicitaban tienen miedo de que nadie entre en sus casas. 

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Los niños sufren desnutrición crónica y Elsa no sabía qué más hacer. Estaba tan desesperada que pensó en encerrarse en casa con sus hijos y dejarse morir. Hasta que alguien le propuso entrar en el programa de huertos familiares Sembrando huertos, Cosechando vidas. Esto le devolvió la esperanza y la convicción de que Dios le manifestaba así su amor y cuidado. 

Los retos que tenemos por delante son muchos y grandes. Si quieres información detallada del progreso de cada uno de los programas, visita nuestra web: www.alianzasolidaria.org

Y si lo que quieres es ayudarnos, la mejor manera de hacerlo es orando por nuestro ministerio, difundiendo nuestro trabajo o colaborando a hacer posibles nuestros programas. Porque, como dice nuestro lema, “Juntos podemos”.